jueves, 6 de diciembre de 2007

Taller nº 3


TOMA DE DECISIONES


Elaborado por:
Aguilar Eleazar CI.- 12.918.074
Castellanos Manuel CI.- 13.939.775
Fabregas Guiselle CI.- 82.122.566
Herrera Miguel CI.- 13.338.446
Trompetero Raiza CI.- 12.784.915
Villamizar Elizabeth CI.- 14.532.739

Verdu Magbriel


Caracas, septiembre 2007
TOMA DE DECISIONES

Antes de conceptualizar y analizar la toma de decisiones consideramos importante conocer la palabra decisión, que según la definición de Gil Estallo, M.A (1997) es ”como una elección consciente y racional orientada a alcanzar un objetivo que se realiza entre varias posibilidades de actuación”.

La toma de decisiones la define Lester R. Bittel (1995) como “un proceso mental mediante el cual un directivo recopila información y la utiliza. Los directivos, de manera individual y por equipos, gestionan y controlan la información y, por lo tanto, el entorno de su empresa, preguntando a los demás, entresacando sus respuestas para encontrar la información relevante y analizando los datos recopilados”. (p.279)

Partiendo de estos conceptos podemos decir que la información es la materia prima y fundamental en la toma de decisiones de los gerentes en una organización ya que a mayor calidad de información, mejor será la toma de decisiones. Creemos que ésta va mas allá de elegir entre las alternativas, ya que involucra una serie de pasos y procesos integrales que empiezan por identificar un problema y los criterios de decisión, así como asignar pesos a dichos criterios, avanzar al desarrollo, analizar y elegir una alternativa que pueda resolver el problema, implementar la alternativa, concluyendo con la evaluación y la eficacia de la decisión, ya que a nivel gerencial la toma de decisiones determina el avance o no de una compañía.

Es importante comprender que no hacer nada respecto a un asunto o a un problema es, en sí y por sí, una decisión.




PROCESO CREATIVO DE LA TOMA DE DICISIONES

Según José A. Marina la creatividad consiste “en dar una solución nueva y aceptable a un problema sin solución fija” (p.51)

Al analizar el concepto de creatividad, encontramos que este se encuentra estrechamente relacionado con el proceso de toma de decisiones, en vista de que al momento en que se toman decisiones se busca dar la solución más efectiva a problemas o situaciones que se presentan en las organizaciones. Por lo tanto a través de la creatividad podemos imaginar y analizar todos los posibles escenarios que se nos pueden presentar, permitiéndonos tomar la decisión mas acertada.

Sin lugar a dudas para un gerente es importante poder tener esa visión futurista, que le permita imaginarse el mañana de la organización lo cual le facilitará tomar las acciones más efectivas para ser más competitivos, y de esta forma poder logar alcanzar y mantener una mayor participación dentro del mercado.















CUALIDADES PERSONALES PARA LA TOMA DE DECISIONES
Según César M. y Mónica T. Espinosa son cuatro las cualidades que tienen mayor importancia a la hora de analizar a quienes toman decisiones: experiencia, buen juicio, creatividad y habilidades cuantitativas.
Experiencia: es lógico suponer que la habilidad de un mando para tomar decisiones crece con la experiencia. Cuando se selecciona a un candidato para algún puesto de la organización, la experiencia es un capítulo de gran importancia. Los éxitos o errores pasados conforman la base para la acción futura, se supone que los errores previos son potencial de menores errores futuros. Los éxitos logrados en épocas anteriores serán repetidos.
Buen juicio: se utiliza el término juicio para referirnos a la habilidad de evaluar información de forma inteligente. Está constituido por el sentido común, la madurez, la habilidad de razonamiento y la experiencia de quien toma las decisiones. Por lo tanto se supone que el juicio mejora con la edad y la experiencia.
Creatividad: la creatividad designa la habilidad del tomador de decisiones para combinar o asociar ideas de manera única, para lograr un resultado nuevo y útil.
Habilidades cuantitativas: ésta es la habilidad de emplear técnicas presentadas como métodos cuantitativos o investigación de operaciones, como pueden ser: la programación lineal, teoría de líneas de espera y modelos de inventarios. Estas herramientas ayudan a los mandos a tomar decisiones efectivas. Pero es muy importante no olvidar que las habilidades cuantitativas no deben, ni pueden reemplazar al buen juicio en el proceso de toma de decisiones.




Al momento de analizar este punto, encontramos que las personas encargadas de tomar las decisiones en las organizaciones, no solo deben poseer un nivel educativo acorde a su cargo, sino que también deben tener ciertas cualidades, tanto innatas como aprendidas, que le facilitarán la toma de decisiones.

Estas cualidades pueden ser adquiridas a lo largo de sus carreras como son las experiencias y madurez las cuales permitirán tomar decisiones basados en sus vivencias que pudieron haber sido negativas o positivas, lo importante es que, ese conocimiento adquirido le permita tomar la decisión mas acertada, evitando así cometer los errores del pasado.

En cuanto a las cualidades de creatividad, es importante señalar que a pesar de ser algo innato de la persona, esta se puede estimular mediante el estudio, por lo tanto es sumamente importante la preparación intelectual que uno pueda desarrollar para la toma de decisiones.
















APORTES

Título: ¡Cuidado con las decisiones precipitadas!
Autor: Dr. Claudio L. Soriano
Fuente: http://www.microsoft.com/spain/empresas/marketing/decisiones_precipitadas.mspx

Los responsables de las empresas (dueños, directivos, ejecutivos altos y medios) están obligados, quiéranlo o no, a tomar decisiones. Un dirigente que no es capaz de tomar decisiones pierde todo su valor en el engranaje operativo de la empresa y rápidamente pierde el aprecio y el respeto de sus superiores y subordinados.

Por otra parte, esta realidad contrasta con otra situación muy común en el mundo empresarial: la presión con que las circunstancias exigen una rápida toma de decisión. Son muchos los factores que nos inducen a adoptar peligrosas decisiones precipitadas: la presión del trabajo, la falta de tiempo, las presiones de los colaboradores, los vencimientos imposibles de transferir, las urgencias reales o imaginadas, el cumplimiento de metas, los conflictos entre diferentes compromisos (que obligan a priorizar nuestras acciones), y muchas más que, posiblemente, usted ha vivido más de una vez.
¿En qué se sustentan las decisiones precipitadas?

Este constante gestionar contra el tiempo induce a los niveles de mando a querer demostrar que poseen dotes y capacidades especiales para la toma de decisiones, lo que les lleva a tomar el camino más corto y más rápido (en ese momento), cuando se enfrentan a cualquier problema, incrementando de esa forma las posibilidades de adoptar decisiones equivocadas, por las razones que veremos más adelante.
Si analizamos la mecánica formal de las decisiones precipitadas vemos que, al margen de las presiones a que nos referimos antes, las mismas tienen su origen en que los responsables que recurren sistemáticamente a ella confían en dos elementos: la intuición y la experiencia. Estos son, sin lugar a dudas, dos elementos valiosos para la dirección de una empresa o de un área de ella. Pero, el peligro radica en confiar exclusivamente en ellos. Veamos.
La intuición

Henry Minzberg, uno de los grandes gurú modernos de la gestión, se encargó de rehabilitar honrosamente la intuición como una de las herramientas a las que recurren los empresarios, directivos y ejecutivos para el desarrollo de sus responsabilidades de dirección. Llámesele olfato de negocio, visión del emprendedor o, simplemente, intuición, la misma siempre está presente en los procesos de decisión de los niveles de mando.
El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define la palabra intuición de la siguiente manera: “Percepción clara, instantánea, de una idea o de una verdad, tal y como si se tuviera a la vista y sin que hagan falta razonamientos para ello.// Facultad para comprender las cosas al primer golpe de vista, o darse cuenta de ellas cuando aún no son evidentes para todos.”
Ahora bien, los estudios empíricos realizados a este respecto coinciden en señalar que la “percepción clara, instantánea”, la “comprensión de las cosas al primer golpe de vista” a la que se refiere el diccionario citado, no surgen de la nada, sin que (aparentemente) “hagan falta razonamientos para ello”. Ninguna cosa, objeto, idea o conocimiento puede surgir de la nada de forma espontánea. Todo en la vida tiene un origen concreto: nada surge de la nada.
Entonces: ¿de dónde surgen los “relámpagos” de intuición? La realidad es que los “relámpagos” de intuición son el resultado directo de procesos mentales no conscientes que realizan las personas a partir de los conocimientos que han acumulado sobre un determinado tema o asunto.
Esta es otra área en la que encaja a la perfección el símil con el iceberg. Como se sabe, los científicos afirman que de un iceberg sólo se ve, sobre la superficie del agua, apenas el 10% de toda su masa que, como es lógico, se sustenta en el 90% restante que está por debajo de la superficie y que no se ve a simple vista. En los procesos intuitivos sucede lo mismo: los relámpagos de intuición, que hacen su aparición en el 10% superior de la conciencia, son el resultado de los conocimientos y procesos acumulados en el 90% de la memoria, consciente y no consciente, de las personas.
¿Dónde nos lleva todo lo anterior? Los razonamientos anteriores nos llevan a señalar que tan importante es la intuición, olfato o visión de los responsables de las empresas como los conocimientos que estos hayan adquirido y acumulado. Pero, además, existe una realidad debidamente documentada y estudiada: a mayor cantidad de conocimientos acumulados y organizados, mayores son las posibilidades de que surjan, aparentemente de forma espontánea, relámpagos de intuición. En otras palabras, si usted desea potenciar sus habilidades intuitivas, incremente su caudal de conocimientos.
La experiencia
Una parte importante de las operaciones y decisiones que integran la actividad de una empresa son repetitivas. Esto implica que la experiencia que se tiene en las operaciones que se realizan en un determinado tipo de actividad permite tomar decisiones e iniciar acciones con mayor facilidad. Esta es una realidad indiscutible. Ahora bien, este esquema funciona cuando las situaciones que enfrentamos son una repetición exacta, al cien por ciento, de las situaciones que hemos vivido antes, en todos sus matices y vertientes.
Pero, otra verdad, también indiscutible, es que todo cambia a nuestro alrededor: los mercados; las actitudes, exigencias y presiones de los clientes; la tecnología; las leyes; las capacidades, habilidades y expectativas de los empleados; los métodos de gestión; las formas de vender; el entorno social y sus presiones; los propios dirigentes... y un muy largo etcétera. Todo cambia. Nada permanece estático. Si en ocasiones tenemos la percepción de que las cosas no cambian en nuestro entorno, es porque nosotros también formamos parte del cambio.
Ahora bien, si la situación que enfrentamos hoy es diferente (aunque sea ligeramente) a la que vivimos en el pasado, la experiencia pierde valor como punto de referencia para la toma de decisiones.
La excesiva dependencia de la experiencia, aplicada mecánicamente, conduce a los niveles dirigenciales a tratar de solucionar los problemas que afrontan en el presente con los “remedios” que fueron útiles en el pasado. Es decir, responder a situaciones de hoy con respuestas de ayer, que, muy posiblemente, serán inadecuadas, sencillamente, porque resultarán desfasadas dado que “el presente nunca es una repetición exacta del pasado”.
¿La solución?: vestirnos despacio cuando tenemos prisa

La intuición y la experiencia son dos elementos valiosos, pero no se puede confiar única y exclusivamente en ellas para los procesos de toma de decisiones. Nada sustituye un acucioso examen de la situación que enfrentamos. Sólo un análisis detenido y completo nos dotará de los conocimientos actualizados que necesitamos para estimular la intuición y para corregir la experiencia en función de las nuevas situaciones. Sólo así estaremos en capacidad para tomar las decisiones que requiere el problema de hoy.
Las posibilidades de adoptar decisiones más acertadas se potencian si aplicamos la fórmula: intuición + experiencia + conocimientos actualizados. Descuidar uno cualquiera de los elementos de la fórmula puede conducir directamente al error.
Es decir, la próxima vez que le pidan una decisión, piénselo dos veces, reflexione, y tómese su tiempo. Lo dice el viejo proverbio: “la prisa es mala consejera”. Quizá usted piense que haciéndolo así pierde tiempo: “¡No hay tiempo para analizar”, es una frase que escuchamos con mayor frecuencia de lo aconsejado. El problema que esta actitud plantea es que en demasiadas ocasiones, ese supuesto ahorro de tiempo que se logra al disparar una respuesta inmediata, se convierte, antes o después, en un desperdicio enorme de tiempo, esfuerzos y dinero, que deben ser invertidos en la corrección de los errores cometidos con las decisiones precipitadas, multiplicando así el coste (en todos los sentidos) de la decisión.
En otras palabras, decídase a no decidir de inmediato; claro está, sin caer en el otro extremo: la parálisis por exceso de análisis.








CONCLUSIONES
La toma de decisiones esta estrechamente ligada a nuestras vidas, constantemente tenemos que enfrentarnos con situaciones: algunas sencillas, otras complejas que ameritan ser modificadas positivamente. En cuanto al ámbito empresarial, los gerentes o directivos se enfrentan constantemente a problemas o situaciones que ameritan una decisión correcta, para lo cual deben poseer conocimientos profesionales y cualidades como la creatividad.
Actualmente en las organizaciones existe un ambiente sumamente dinámico y cambiante, una carrera constante contra el tiempo para alcanzar las metas establecidas, es por esta razón que las fuertes presiones que se generan sobre los directivos, muchas veces ocasionan decisiones precipitadas. Por lo tanto debemos mantener presente la información que nos suministra el artículo “¡Cuidado con las decisiones precipitadas!” que a pesar de las presiones que podamos encontrar, al momento de tomar una decisión debemos de tomarnos el tiempo necesario de analizar en frio la situación, posibles consecuencias que estas puedan generar, sus pro y sus contra, el cual nos generará conocimientos actualizados que nos permita estimular nuestra intuición, corregir nuestras experiencias, si poseemos alguna, generándonos la capacidad de tomar la decisión que requiera el problema.
Sin lugar a dudas al momento que se nos exija tomar decisiones, debemos pensarlo y reflexionar, a pesar de la presión que exista, porque una decisión mal tomada puede generar la perdida de esfuerzo, dinero y tiempo y por supuesto colocar en tela de juicio nuestra capacidad gerencial.





BIBLIOGRAFÍA



Lester, B. y Jacson R. (1995) Enciclopedia del Management. USA. Editorial MMI Oceano


Fuentes de Internet:

Antonio C. (1993) Toma de decisiones: Análisis y entorno organizativo. Disponible: http://books.google.co.ve/

César M., Mónica T. Espinosa Espíndola ( Profesores Investigadores del Departamento de Administración de la UAM-Azcapotzalco)
Disponible: http://www.azc.uam.mx